Nuevos agapornis

Ya tengo 8 días con 2 nuevos agapornis que tendrán 3 meses de edad. Ya no son papilleros, son más fuertes e independientes. Ahora el reto es que nos acepten como parte de su familia.

Hasta ahora el agapornis macho se ha mostrado más receptivo, me preocupa que ande con sus plumas esponjadas, pero lo hace cuando estoy cerca de su jaula, es probable que se trate de una estrategia de intimidación, que esté intentando parecer ser un pajarote. Aunque también podría ser que estuviese enfermo, es el único síntoma que le veo, come bastante bien y es muy activo.

En cuanto a la hembra, es más tranquila y asustadiza, cuando se relaja anda intentando abrir las puertas de la jaula. He notado que intenta recorrer la rejilla del fondo. Por otro lado, le gusta voltear los platitos de agua y comida.

Sobre la comida, tras la muerte de mis anteriores agapornis he desechado la comida que antes tenía de la marca “Cariño”, en lugar de éso, estoy usando una formula que me dio el criador y que parece funcionar mejor, consta principalmente de alpiste, mijo blanco y rojo, semillas de cartamo. Le he agregado semillitas “niger”, las semillas de girasol se las he retirado de su dieta por recomendación del criador, él asegura que son muy grasosas para aves tan pequeñas.

Sobre las verduras, hasta ahora se decantan por el apio.

Juguetes, no le he comprado o fabricado alguno, le temen a la mayoría de los objetos que le he metido a su jaula, espero que cuando nos ganemos su confianza, entonces nos acepten los juguetes.

Sobre amansarlos, el criador nos dijo que nos pusieramos guante de jardinero y tomaramos un agaporni a la vez, que lo acariciaramos y que así, poco a poco nos querrían. Se supone que sabe lo que dice, pues tiene 20 años criando agapornis, sin embargo, me parece agresivo esta opción.

Otra opción para amansarlos es reducirle la comida del platito, y darles con la mano, por hoy, no me funcionó, las aves estaban comiendo antes de que destapara su jaula. La forma que parece funcionar es usando la música, responden muy bien ante una variedad de cacnciones, desde “Diario de un borracho”, pasando por el “baby shark tu tu ru tu”, hasta instrumentales principalmente flautas andinas y chinas. Con el canto de ruiseñores se enloquecen.

Descansen en paz mis agapornis

Esta es una historia triste que se las comparto para evitarles la pena. Casi desde el año pasado, estuve pensando en comprar una mascota que se pudiera adaptar a nuestro tipo de vida y a nuestro tamaño de la casa.
Un gato no podría ser, la casa está cerrada y no hay puertas para gato para que pueda salir de travieso a la calle. Vivo en una zona poco segura, no es viable hacerle una puertita para gato porque me arriesgo a que la usen los ladrones.
Un perrito de especie pequeña, tampoco, a mi no me gustan los chihuahuas, sucede que son muy nerviosos y ladran bastante, además que no lo podríamos dejar solito en una casa donde ya no tenemos gran patio porque podría morder algo en la casa, que le podría hacer daño.
Entonces, se me ocurrió que fuera un perico. Pero sucede que los pericos ya están prohibidos, además quería uno que tuviese el pico pequeño para que en caso de que nos mordiera los daños fueran pequeños.

Y así, mirando videos en youtube conocí a los agapornis. Me agradó muchísimo “Paquito” del youtuber “hordygurdy”, y también Pluma, de “Romanorvm”, pero los que se llevaron las palmas son Yuki y Michi de “littlebirds”.

Ellos recomendaban mucho comprarlos pequeñitos y alimentarlos con papilla mientras fueran bebés, por éso les llaman: papilleros. Decían que un ave papillera se comportaría más amorosa con los dueños que una criada con los mismos padres.

¿Cómo conseguí los agapornis?

El 5 de agosto del 2018 hubo una reunión de un grupo entre criadores, tienditas, fans de los pájaros y vendedores de accesorios para aves. Y estaba ahí un criador que era el unico en vender los papilleros, como supuestamente yo solo iba a verlos, no llevaba dinero, así que le pedí de favor que nos esperara para ir al cajero. El criador, muy amable, no solo nos esperó, sino que le compró a la tienda de mascotas una jeringa y una papilla para que comenzáramos, que luego nos cobró junto con el par de agapornis bebés (excepto la jeringa para empapillarlos nos la regaló nueva)

Las instrucciones que nos dio para cuidarlo fueron insuficientes, pero como ya estaban cerrando el lugar, fue todo muy a la carrera, y total, lo recibimos y vamonos. Un error FATAL de parte mía.

Primera muerte

Las jeringas para empapillar tienen un tubo, algunos de metal, pero la que conseguimos tenía un tuve de silicón, muy parecido al que usan en las sondas. El proceso de alimentarlos por medio de la sonda a mi me pareció bastante riesgoso, resulta que tiene su lado para alimentar al ave, si le insertas el tubo por el otro lado del pico, corres el riesgo de que deposites el alimento en los pulmones del ave, en lugar de depositar la papilla en el buche.
A mi me parecía cruel y peligroso para nosotros que eramos inexpertos, así que lo suspendimos e intentamos conseguir que comieran por ellos solitos desde la jeringa, pero sin introducirles el tubo en su buche.
El lunes, martes ambos comían, pero el miércoles uno de ellos comenzó a negarse a comer. Supuse que sería porque la papilla estaba fría, así que sumergía la jeringa en agua casi hirviendo por algunos segundos para volverla a calentar, antes de darle de comer, me colocaba unas gotitas de papilla que salían de la jeringa, para comprobar que no quemara, entonces solo así conseguía que comiera medio mililitro más. Sin embargo, el otro ave era más comilona y menos exigente, comía su papilla muy feliz.
El jueves solo quiso comer durante la mañana, y las otras dos tomas ya no las aceptó, el jueves por la noche lo ví que respiraba mal, con respiración acelerada y profunda. Ignoré el síntoma porque no tenía idea que sería mortal.
El viernes por la mañana, el ave estaba peor, mi esposa llamó al veterinario, mientras tanto, yo tuve la idea estúpida de sacar la caja donde los teníamos, al sol, supuse que si el sol les quemaba, se irían a la parte de la caja donde hacía una sombra. El ave, después de algunos minutos, murió.

Bonitos recuerdos.
Me entristecí mucho por esa ave, era apenas una semana y no pude evitar llorar un poquito por ella, me prometí ponerme las pilas, ser más observador, reaccionar más rápido y total. Le prometí a mi hijo, y al otro agapornis que le sobrevivió, que las cuidaría, si morían sería por viejitos. Le compré una jaula, supuse que el ave había muerto porque era más grande y que al ser más grande, necesitaba comer granitos en lugar de solo papilla, así que compré mixtura especial marca “Cariño” para agapornis.
Le dí papilla  y mixtura, hasta que dejó de comer papilla, simplemente ya no le gustó la papilla. Le ofrecía papilla y a veces ni la probaba, así que todo lo tenía que tirar. Comía bastante, se la pasaba media hora comiendo sus granitos, y yo creía que todo estaba bien.
El ave se volvió sumamente cariñosa, más de lo que yo esperaba, siempre quería estar en mi lado, o cerca de mí, si yo escribía en la computadora, ella estaba en mi teclado, si yo jugaba con el celular, ella se paraba  y con su lengua me echaba a perder las partidas, pues le daba curiosidad los botones y los tocaba con la lengua.
Le gustaba subirse a un cortinero, lo reclamaba como suyo gritando y moviendo las alas. Hacia travesuras como sacar todas las servilletas del servilletero, tenía una curiosidad por una cámara web. A veces yo la llamaba, y venía volando a mi mano.
Le gustaba bañarse con el agua del grifo y yo le hacia una bañera con mis manos, piaba como pollito cuando quería que la sacaramos de la jaula, y yo no podía negarme. Le encantaba jugar con las tapitas de los refrescos, y con los legos de mi hijo.
Yo le cambiaba por la noche el agua, los granitos, y el papel. Sin embargo cometí otro error, jamás le barrí debajo de la jaula, y diminutas hormiguitas siguieron el rastro de los granitos hasta que llegaron con el ave.
Salvo por las hormigas, parecía que todo estaba bien.

La muerte de mi último agapornis
El jueves por la noche el ave estaba echa bolita, sin embargo, estaba fresco el ambiente y supuse que podría tener algo de frío. Les pregunté a mi esposa y a mi hijo por el comportamiento, me dijeron que había estado alegre, cantando e incluso jugando, como siempre.
El viernes la noté más esponjada, y demasiado torpe, se movía pesadamente y se clavaba en sus granitos, pero no los comía. Supe que estaba muy mal, la tomé y la alimenté con papilla. Comió casi un mililitro de papilla, y después saltó sobre el teclado para querer jugar, pero estaba bastante torpe, la quité y llamamos al veterinario.
Sentí horrible cuando me dijo que el veterinario que atiende aves, que no podría atenderlo sino hasta las 16:00 hrs. No conocía otro, y el trafico para salir de Tlajomulco me costaría minimo una hora de camino, una hora encerrados en el carro, por el estado el ave, me pareció que era mejor esperar y mientras tanto, mantener caliente a mi ave.

El ave se durmió un ratito, sus plumas volvieron a la normalidad, sin embargo, los ojos se le hicieron diminutos. Fiel a su carácter travieso, se me escapó y voló hacia el cortinero, sin fuerza para balancearse, cayó del cortinero pero quedó enredado en una segunda cortina, afortunadamente no se golpeó pero si me asustó bastante. Lo desenredé y lo mantuve conmigo, le impedí volar o dejarme.

Al llegar las 16:00 hrs, fuimos mi familia y yo con el veterinario, solo para esperar otros 40 minutos. Minutos donde el ave se fue poniendo peor. Cuando por fin lo atendió, la veterinaria nos dijo que lo más probable es que fuese una infección viral, además lo notó muy flaquito y deshidratado, le administró un desinflamatorio, un antibiótico de espectro amplio, y le iba a dar una toma de vitaminas, pero, en eso, murió. Trató de resucitarlo, pero fue inútil.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, y aun no era todo, mi hijito se sentía peor, pues con él convivió más tiempo, lo medio abracé sin cargarlo.

Causas de la muerte

Francamente no las sé, me quedó que fue por un virus. Podría ser el mismo virus que me hizo estar enfermo y con fiebre de 39º C, o podría ser un virus contraído durante el evento, donde compramos a las aves. Tal vez el virus se mantuvo latente dentro de las aves, tal vez las hormiguitas lo ataron durante la noche, contagiándole el virus. Ya no sé.
¿Por qué estaría flaquito a pesar de estar tanto tiempo comiendo sus semillitas?, ¿por qué deshidratado si bebía bastante agua?, no lo sé, supongo que también estuvo enfermo de diarrea, solía defecar cada 5 o 7 minutos, no sé si éso es normal.
Si tu sabes sobre agapornis, te agradecería demasiado si me dices con que frecuencia hacen popo estas aves.