Cuando el dogo te pone chillón

Hoy mi bebé se enfermó, trae fiebre y justamente ahora espero a mi esposa y a mi hijo que los dejen salir de la salita.

Hace unos minutos atrás fui al oxxo para comerme un dogo y un frapuchino.

A la primera mordida, no puedo recordar la razón, me llegó un sentimiento casi tan desolador como no ver al bebé corriendo y cucandome para que lo persiga y lo muerda.

Tal vez sea porque a lo mejor traigo bajo mis niveles de cerotonina, que se juntan con lo mal que la anda pasando mi pequeño, le sumamos a lo tanto que me deprimen las clínicas del IMSS, tal vez alguna situación similar que ya no recuerdo, consiguen que el triste sabor del dogo fue el detonante como para poner tan sentimental.

 

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