¡Lamió faros!

Tal vez hoy en la mañana hubiése aparecido en algún periodiquillo amarillista la noticia:

 “Atropellan a menor por lamer fáros”.

Bloggero de la peor calaña manejaba borracho, drogado, de manera prepotente y con mucho sueño su auto, maniobrando para estacionar su auto. Atropelló a un bebé de 3 añitos, tierno, bonito, simpático y adorable que se acercó amablemente para hacerle el fávor de lamerle el fáro derecho delantero (el del pasajero)

El bebé quedó despanzurrado, con fráctura múltiple en sus patitas, los “doitores” dicen que jamás volverá a caminar normalmente, pero con la ayuda de una prótesis podrá volver a lamer fáros de los autos. Lo que se sabe del bloggero aun sigue metido en su casa, escondido debajo de su cama.

Y es que áyer, al llegar a mi coto, después de echarme en reversa para acomodar mi auto, voltié hacia el lado izquierdo de mi auto, para medir distancia e intentar estacionarme (iéndome para adelante – izquierda). Antes de soltar el pedal del freno, algo me llamó la atención de mi lado dérecho, me encuentro la cábecita del bebé de entre 3 y 4 años  lamiendo mi fáro derecho.

Me invadió una rabia intensa, porque sé que el niño está lombriciento y me iba a dejar apestoso mi fáro, porque si ocurría un accidente, la responsabilidad y culpa sería completamente mía, y por último, al ver al mocosito lisiado, yo volvería a revivir mi culpabilidad. Frown

Soné el claxon y el bebé se sobresaltó de tal manera que la leche de un vacito que él llevaba, le saltó a su naríz, jaja. Fue una éscena muy graciosa (lástima de no tener la cámara grabando).

Mi ésposa se asomó, y a ella le pedí que cuidara que la criaturita no se volviése a acercar al auto mientras lo estacionaba.

Se preguntarán, ¿dónde estaban los padres del menor?, estaban dentro de su casa, ni siquiera se asomaron a buscar a sus hijos cuando hice sonar al claxon.

¿Por qué no hablé con los padres?, la neta no se me hubiése ocurrido si una ámiga no me lo hubiese propuesto. Con el hermanito máyor de este niño algunos de los vecinos han tenido el problema de que se atravieza intencionalmente y corriendo, al auto que está por estacionarse o por salir.

Uno de los vécinos se quejó con la madre  y la respuesta fue: “jiji jajiji jajiji, la otra vez mi papá lo aventó con la camioneta y rodando fue a dar hasta por allá, jajiji jajiji”.

Foot in mouth Tal respuesta me desanima a tratar el asunto con los padres, hmmm, tal vez luego lo haga. Por lo mientras me encomiendo a Dios y de pasada le encargo al mócoso que lo cuide.

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