Tron (1982)

Tal vez viste “Tron: el legado” y a lo mejor te pareció un poquito confusa. Bueno, éso suele suceder cuando solo ves la segunda película sin ver la primera parte. Si no quieres ver la película de tron que salió en 1982,  aquí la puedes leer.

Resulta que a un mocoso llamado Kevin Flynn le robaron el código fuente de un programa bien perrón que ha hecho que una compañía se vuelva millonaria y desde entonces quiere hackear a la compañía rata llamada ENCOM para obtener evidencia del robo y fregarle el servidor principal. Y como Kevin Flynn no toma café, pues nadie le cree que él es programador.

Con la ayuda de dos empleados desleales  de ENCOM, Flynn logra llegar hasta el server, pero un láser mete a flynn disque en un mundo virtual. Y ya, sale una versión viejita de Norton Antivirus, pero como están en un mundo virtual, el antivirus no es un iconito que está al lado del reloj, en lugar de éso, es un ruquito con mal genio llamado Sark.

Sark quiere eliminar el culto que los programas le rinden a su programador. Imagine que todos los programas que usted programó cuando estuvo en la escuela le quieren mucho y hasta lo idolatran, después de todo, usted es su “Creador”. Ahora, imagine que para la calificación final del semestre, los tiene que entregar a todos ellos, y al entregarlos, se empiezan a borrar entre ellos hasta que queda solo uno, y al sobreviviente, Norton dice: “es un virus”, y también se lo borra. Tristemente su profe no le cree que el Norton los hizo pelear y lo reprueba sin darle derecho a presentar extraordinario. ¿No le daría mucho coraje?, ¡ pues así de ojete es Sark !.

Bueno, en la película, estas peleas se ejecutan arriba de unas cochinas motos feas, cuadradotas, gigantes, a las que no se les mueven las ruedas. Las motos siempre corren en línea recta, y los giros los ejecutan en ángulos de 90 grados sin perder velocidad, y sin marearse. Disque corren sobre una pista negra que tiene una cuadrícula blanca. Corren, y corren, y siguen corriendo, bluuuuuuuuuuuuuu, vuelven a correr. y BLUUUUUUUUUUUUU.  (más o menos ese es el ruido que hacían las motos)

Fácil media película corriendo, pero lo que se mueven más son los cuadritos, la mayor parte del tiempo, las motos están fijas, como bicicletas de gimnasio, y una línea blanca se va para atrás de ellos.
Entonces, Flynn se detiene, por fin, sabe que mosca le picó, y otra vez vuelve a correr, NIUUUUUUUUUUUU. Luego conoce a Tron, ¡pero adivinen qué!, los dos vuelven a correr, BLUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU.
Luego el Flynn, Tor y una fulanita se quieren pelar, ya no en motos, pero el Sark los detiene, afortunadamente el tron se pela. Se empieza a hacer gigantesco el Sark, y pues así, el Flynn le vio el hoyo a Sark (no me vean feo, Flynn dijo que vio un hoyo), y el tron le lanza un disco volador através del hoyo y termina con Sark y todos sus secuases.

Luego, el Flynn se larga a una torre para que otro láser lo mande al mundo real. Y la impresora imprime algo que parece importante, hmmm, ¿a qué ya ni se acuerdan qué fue lo que se imprimió o qué quería hacer Flynn con tanto bluuuuuuuuuu?. Como sea, ya no importa, el Flynn está feliz, pero ya no sale Tron ni Yori, y no más BLUUUUUU, BUUUUU.

P.D: No desinstalen ni borren a Norton, Norton es bueno.

“Frenos Únicos”, un lugar recomendable.

Hace un par de días lleve mi carrito a los Frenos Únicos que están en Av Aviación, porque a mi carrito se le escuchaba un ruído en una de las llantas y yo sospechaba que se trataba de las balatas. Además, uno de mis amigos me los recomendó.

La neta no fue barato, de solamente la mano de obra fueron $300 pesotes, sin embargo, el chavo que hizo la chamba me dijo la mera verdad. Me dijo que no necesitaba cambiar las balatas, que el ruído se debía a que había un error en el armado de las balatas. Amablemente me dio un leve curso de frenos de disco, y de como una fregaderita que hace que el ajuste de los frenos no se mueva se había roto, provocando que la balatas traseras del lado derecho siempre estuviera frenando. Mientras que en la balatas traseras del lado izquierdo, a puro ojo de buen cubero notó que el ajuste no era suficiente y me preguntó: “¿puedes frenar bien?”. Yo no había notado éso en los frenos, ya que evito frenar bruscamente, yo freno con mucha anticipación, pero si había notado que yo tenía que jalar más la palanca de freno al estacionar el auto.

Revisó las balatas delanteras, las balatas delanteras normalmente me duran un año. Tienen medio año que las cambié, sin saber cuando fue la última vez que las cambié, él chavo dijo: “te aguantan de 5 a 6 meses”, no las cambies aun. Y además, me agradó que no me intentara engatuzar con lo de: “necesitamos rectificar al támbor” “sus discos ya están desgastados, hay que cambiarlos” y etc.

Todo ésto no se llevó más de media hora. Me pareció bastante rápido.

Salvo el curso, este tipo de explicaciones, de atención y el cobro, solo lo había recibido de la agencia y del mecánico con quien frecuentemente lo llevo. Aunque caro, me quedé conforme y con ganas de recomendarlos. ¿Por qué no lo llevé con mi mecánico de costumbre o con la agencia?, bueno, ambos tienen mucha chamba y me dejarían sin carro por algunos días. Además, los de la agencia Renault del sol están castigados por haberme perdido (o robado) mi manos libres. Yo espero que no fuera intencional lo de mi manos libres, ya había llevado mi carrito varias veces a esa misma agencia y ni siquiera los pesitos que se me caen debajo de los asientos me habían volado. De cualquier manera,  ¡chintegüas!, jamás encontraré otro manos libres así de bueno por $250 pesotes.

Lluvia de meteoritos quadrantidos

El próximo martes 4 de enero, muy tempranito, la tierra pasará através de escombros que dejó el cometa 2003 EH1, y así tendremos la lluvia anual de meteoritos quadrantidos. Se espera un promedio de 100 meteroritos por hora, puede variar entre 60 y 200. Para poder verlos mejor, miren estar entre las constelaciones Osa Menor, Osa Mayor y Boótes. También se espera mucho frío y mala visibilidad debido a la quema de pólvora, fogotas e incendios.

El “hubiera” no existe

Cualquier intento de filósofo, gurú de la superación personal o arremedo de consejero debe tener lista la siguiente fráse lista para pendejear a su audiencia: “El hubiera no existe”. Aunque se trata de un pleonasmo, parecido a: “se cayó de arriba para abajo”, la perrada que la escucha siempre reacciona de alguna manera. Hay quienes pelan los ojotes, como si la solución para cada uno de sus problemas hubiése sido revelada, otros pararán la trompa o corearán la fráse, en señal de que ellos saben el profundo significado de esas palabras, otros se ciclaràn, pero hubiera, pero hubiera, pero si hubiera. Y yo no me salvo de no reaccionar y hasta sentirme el ofendidillo cada que me la dicen.

Pero, ¿es verdad que el hubiera no existe?. La mala noticia, si, es verdad, también es verdad que “El hubo ya no existe”, y “el habrá todavía no existe”. Pero, “El hubiera pudiera existir”.

Entonces, ¿por qué me molesta?. La palabra “hubiera” es necesaria para el aprendizaje, desalentar el uso de esta palabra, también trae consigo una dificultad de aprender del pasado.

Uno de los mecanismos de aprendizaje de la mayoría de los animales que somos capaces de aprender consiste en “simular” cierta situación. La simulación puede ser realizada mientras nuestros sueños, en nuestra imaginación, o hasta actuándola, (a esta acción de simular actuando le llamamos “jugar”).

También, somos capaces de aprender del pasado, pero es posible que tengamos el problemita de que no podamos recrear nuestro ambiente de simulación. Entonces, es necesario buscar a otra persona para que nos ayude mediante siguiendo el juego de ubicar a la persona, (hipotéticamente) en el tiempo y lugar en donde comenzó el problema, y después le compartiremos las acciones a tomar.
La intención es que la otra persona nos diga el resultado que obtendríamos.

Supongamos que usted tiene una mancha de frijoles en su techo, provocado porque alguien abrió en su casa una olla de presión cuando la olla aun no se enfriaba. Afortunadamente nadie resultó herido pero usted se preguntará: ¿cómo evitaré que se me vuelva a manchar mi techo con frijoles?. Tristemente, la olla fue destruída después de su explosión y no resulta viable comprar otra olla para hacer ensayos.

Usted va con su comadre Adriana Corona, la misma de “Simplemente Adriana”, alías la Fodonga, con muchas soluciones, algunas son:

Cubrir el techo de lámina de ácero galvanizado, así será fácil de limpiar cada vez que una olla le explote.
Crear una regla para quien use la olla de presión, que le obligue a abrir la olla fuera de la casa, así que cuando explote, no tenga techo que manchar.
Comprar una olla con seguro para evitar que se pueda abrir la olla mientras aun exista presión.
Dejar enfriar la olla lo suficiente, hasta que el indicador de presión indique que es seguro abrir la olla.
Ok, con estas cuatro creo que son suficientes para elegir algunas reglas que incluiremos en nuestro procedimiento donde se involucre una olla de presión.
Y le decimos a la comadre: “si hubiera cubierto …”, al escuchar la palabra “hubiera”, la comadre responde de manera robotizada la fráse: “El hubiera no existe”. ¡Listo!, ya, te han dado el consejote del siglo.
Usted respinga – “Pero, si hubiera creado una regla …”, y la fodonga repite: “¡Qué el hubiera no existe!, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo entender?”.
Nomás no nos entendemos, vamos, insistimos: “tal vez si hubiera comprado una olla”. La fodonga, felizmente te pendejeará una vez más: “En otros países más avanzados que Dios me dio la fortuna para irlos a visitar no hay una traducción para la palabra ‘hubiera'”.
Y la ultima opción ya ni la comentamos.

¿Fue de ayuda la fráse?, pero hubiera sido de ayuda.